Cuidame, por Dolores Urizar Nieto, educadora social y traumaterapeuta.

Diez meses, diez firmas IV

Profesional invitada en el mes de febrero de 2019: 

Dolores Urizar Nieto

Educadora social y Traumaterapeuta de IFIV

Título de su artículo: 

“Cuídame”

Presentación

 Me siento muy honrado al presentar como firma invitada de este mes a Dolores Urizar Nieto. Me siento especialmente orgulloso y feliz porque he podido acompañar y asistir personalmente a la excelente evolución de esta educadora social y traumaterapeuta que trabaja actualmente en el ámbito de protección a la infancia. Ella impulsa un proyecto de aplicación del paradigma de los buenos tratos a la infancia de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan, fundamentándose en la metodología de la traumaterapia, para contarnos, como ella dice, que es posible otra manera de trabajar con los niños y jóvenes.
Dolores Urizar Nieto relata en este post un bello proceso. La conozco en el marco formativo del Postgrado en Traumaterapia Infanto-Juvenil Sistémica, segunda promoción en el Pais Vasco, concretamente en Donostia (Apega 2) Llega allí animada por una mentora que se convierte, sin ella pretenderlo, en tutora de resiliencia. Dolores Urizar Nieto, Loli para los emocionalmente cercanos, destaca por su implicación y por su capacidad para integrar qué significa cuidar, no solo a los niños sino también a las personas adultas que forman parte de su red psicoafectiva, a quienes siempre tiene en mente y trata con bondad y ternura. Loli te hace sentir sentido.
Si quieres conocer y sentir este proceso que Loli ha hecho durante estos últimos 4 años, te invito a que te adentres de su mano en el post que tienes a continuación y que nos regala con la generosidad que le caracteriza. En el mismo veremos cómo evoluciona yendo desde el trabajo personal y el conocimiento técnico-científico hacia la integración e implementación de lo aprendido en el ámbito laboral. Un excelente camino de transformación personal que jalona con citas de autores que durante su formación le han inspirado.
Por mi parte, darle millones de gracias a Loli por haber confiado en nosotros, el equipo docente del Postgrado en Traumaterapia, y haberle acompañado estos años, y seguir haciéndolo. Personalmente, siento mucha felicidad al descubrir que he sido base segura para ella, es el mejor de los regalos que te pueden hacer. He aprendido mucho de Loli y de sus grandes cualidades humanas.
Bienvenida, Loli, al ilustre elenco de firmas colaboradores que construyen Buenos tratos. Ya formas parte de ella. Espero que más adelante nos obsequies con más participaciones.

Dolores Urizar Nieto. Soy Educadora Social, durante 27 años trabajé en un Centro de Apoyo a la Integración para personas con discapacidad, y desde el 2015 formo parte de un Equipo de Intervención Técnica de Apoyo a la Familia (EITAF). Esto ha sido un cambio importante en el plano profesional pero también en el personal. En el 2017 finalicé el Diplomado en Traumaterapia Infanto Juvenil Sistémica y en el 2018 inicie mi formación como Experta en Intervenciones Sistémicas, con la que continuo. Estoy siempre en proceso de formación, consciente de mis carencias, que me permita una mejor práctica profesional enmarcada, como dice Jorge Barudy (2009), “en un modelo de intervención destinado a tratar el sufrimiento y los daños que son resultado de los malos tratos, un modelo cuyos ejes fundamentales son ofrecer buenos tratos a los niños y las niñas, así como promover su resiliencia”. 

“Cuídame”

En primer lugar, José Luis, quiero agradecerte la invitación para participar con un post en tu Blog Buenos Tratos, espacio de referencia para profesionales y familias que formamos parte de la red de los buenos tratos. Recibí esta invitación como el mejor de los regalos, con muchísima emoción tanto a nivel personal como profesional. Pero también consciente de la responsabilidad que significaba aceptar esta invitación: escribir en el mismo blog que lo hacen profesionales referentes de los buenos tratos a los que admiro, de los que me nutro y aprendo. Espero que este post sea mi pequeña aportación a la defensa por los derechos y el bienestar de la infancia y mi forma de expresar, alto y claro, mi pertenencia a la manada de mujeres y hombres buenos comprometidos con los buenos tratos.

 “El fuego puede calentar o consumir, el agua puede saciar o ahogar, el viento puede acariciar o arrancar… Lo mismo sucede con las relaciones humanas: podemos tanto crear como destruir, criar o intimidar, traumatizarnos o curarnos unos a otros”. Bruce Perry & Maia Szalavitz
Mi relacion con la infancia que sufre malos tratos y sus familias se inicia cuando me incorporo a un EITAF, recurso de carácter preventivo y de apoyo a la familia que tiene como finalidad restablecer y facilitar el adecuado ejercicio de las funciones parentales, mejorando las relaciones sociofamiliares y promoviendo el buen trato a l@s niñ@s y adolescentes y desarrollar y ejecutar la medida de protección infantil de apoyo familiar en su modalidad de intervención técnica. Desde el primer momento, y siempre acompañada de todos mis miedos e inseguridades, se generó en mí la necesidad de formarme para comprender y ayudar a las víctimas de malos tratos. Fue mi compañera, psicóloga en el EITAF, quien abrió mi mente al mundo del trauma, el apego, las competencias parentales… me apoyó y orientó en ese inicio, lo siguió haciendo, pero sobre todo creyó en mí. Desde aquí, gracias por los buenos tratos que siempre me regalaste. Accedo entonces al Diplomado en Traumaterapia Infanto-Juvenil Sistémica, nuevamente alguien vuelve a creer en mí, e inicio la formación en la promoción Apega2 Donosti, formación que me proporcionará el modelo teórico y las herramientas de intervención para promover una parentalidad bientratante que garantice el desarrollo integral de l@s niñ@s y adolescentes, y los recursos resilientes propios de l@s p/madres y de sus hij@s.
Durante los dos años de formación como Traumaterapeuta se dieron dos procesos paralelos y complementarios:
1. Un trabajo personal que me permitió integrar las experiencias presentes en mi historia de vida, especialmente en mi infancia y adolescencia. En palabras de Jorge Barudy “… cada profesional que trabaje con niños realice una labor reflexiva y personal sobre sus valores y representaciones.” (Barudy 2009). Poner conciencia de la influencia de los elementos de mi historia de vida en mi personalidad como adulta, cónyuge, madre y profesional, sobre todo en la forma de vivir y definir las relaciones interpersonales. La más complicada, la que me confrontaba con mi rol de madre, reconocerme en mis competencias y aceptar “que hice lo que pude hacer”. Reconocer a mi niña interior, dar voz a mi memoria implícita, y los mecanismos de defensa con los que me protegió, permitiéndome crecer y convertirme en la persona que soy. Hacer una relectura consciente de mi historia familiar y las relaciones que se dieron en ella. Conocer los estilos de crianza que se dieron en mi familia, modelos de crianza que se aprenden en la familia de origen y que se trasmiten de generación en generación, y por tanto hacerme consciente del modelo de crianza que puse en práctica con mi propio hijo. Iñigo Martínez de Mandojana en su libro “Profesionales portadores de oxitocina” dice “no somos robots, ni programas de un diseñador informático, ni siquiera lo más parecido a un vulcaniano de la saga de Star Treck, cuya vida está basada en la razón y la lógica. Somos personas que no pueden reprimir sus sentimientos ni emociones y cada uno tenemos nuestra historia de vida… Estar donde estamos tiene un porqué, una justificación motivacional que nos ha llevado a formarnos y dedicarnos a la profesión que desempeñamos”. Este trabajo de autoconocimiento y autoexploración fue posible gracias a la empatía, sintonía emocional y contención que me ofrecieron mis compañer@s APEGA2 Donosti, quienes generaron un contexto seguro para ello y a l@s profesor@s que facilitaron y me acompañaron en el proceso. Gracias a tod@s por permitirme “sentirme sentida”.
2. La adquisición de conocimientos teóricos relacionados con el apego, el trauma, el neurodesarrollo y la resiliencia. Esta base teórica me iba a permitir comprender el origen de las competencias parentales y evaluar su existencia o carencia y la recuperación o rehabilitación, con el fin de promoverlas y de ofrecer a los padres con dificultades las intervenciones necesarias para desarrollarlas.
Durante mi segundo año de formación empiezo a comprender la dimensión del modelo de trabajo de la Traumaterapia, todo lo aprendido el año anterior empieza a encajar como si de piezas de un puzle se tratará, proceso e integro todo lo que voy aprendiendo de Barudy, Maryorie, José Luis Gonzalo, Rafael Benito, Cyrulnik, Pepa Horno, Baita, Di Bartolo, Gema Puig y José Luis Rubio, Siegel, Rygaard,… Lo anterior y mi trabajo con familias con hij@s en centros de acogimiento residencial que me acercan a esa realidad que viven l@s niñ@s y adolescentes y empiezo a pensar que otro modelo de acogimiento residencial es posible: uno que incorpore la Traumaterapia y su metodología para garantizar a l@s niñ@s y adolescentes, cuando las incompetencias parentales de sus figuras cuidadoras obligan a poner en marcha una medida protectora de acogimiento residencial, el derecho a un centro que asegure su bienestar y desarrollo. 
Suelo poner música a mis experiencias, muchas veces trabajo con la música el tema de las emociones, con l@s adolescentes principalmente, y para ello les pido que busquen una canción que represente una relación, un momento, una experiencia, lo que les preocupa o hace sentir mal… Pues bien, si yo tuviera que poner una canción a mi primera experiencia en un centro de acogimiento residencial seria MA SOLITUDE, una loa a la soledad, a esa soledad que tanto temen y tan bien conocen l@s niñ@s y adolescentes en centros, esa soledad rodeada de compañer@s y profesionales, esa soledad que les protege y les destruye, esa soledad que les hace compañía, que necesitan y que nos piden, con gritos silenciosos, que la sustituyamos y transformemos, esa soledad compañera inseparable del miedo y la tristeza.. Una hermosísima canción para escuchar, degustar y meditar…

 Esta idea pasa a ser una realidad en junio de 2017 cuando me incorporo, como Educadora Social y Traumaterapeuta, al equipo de trabajo de un centro de acogimiento residencial para implementar, junto con otra profesional de la Red Apega del centro, el modelo de Traumaterapia Infanto Juvenil Sistémica de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan. Apostamos en este proyecto, de manera consciente, por un modelo de trabajo dentro del paradigma de los buenos tratos y la promoción de los recursos resilientes de l@s niñ@s y adolescentes y en el que se busca proporcionar al/la niñ@, desde su ingreso en el centro, una experiencia terapéutica que le permita la reparación del daño psicológico producido por los malos tratos, el abandono y/o el abuso sexual.
“La traumaterapia es uno de los pilares de la intervención terapéutica que se puede ofrecer a los chicos y chicas afectados por traumas. Pero ésta no debería reemplazar el derecho a la protección y a contar como mínimo con un cuidador/a “fiable y estable” que crea en sus recursos”. Maryorie Dantagnan
Lo primero que debíamos hacer era promover el cambio de mirada de los profesionales hacia l@s niñ@s y adolescentes: todos los profesionales debían practicar la mirada apreciativa, esa mirada que va más allá de las conductas, dificultades, carencias,… que les permita entender que su comportamiento forma parte de su sufrimiento. Una mirada que busca, y encuentra, las capacidades, las posibilidades, los recursos y las fortalezas de l@s niñ@s y adolescentes, y que a la vez les devuelva una visión positiva de ellos mismos, de sus limitaciones y de sus fortalezas, una mirada para ellos desconocida hasta ese momento y de la que no se fían. Profesionales con las tres “P”(paciencia, perseverancia y permanencia), incondicionales, que den seguridad. Profesionales capaces de “decodificar” a l@s niñ@s y adolescentes, reconociéndolos en su historia de vida, en sus relaciones pasadas y presentes, en los recursos de supervivencia que han utilizado en el pasado, adaptativos, y que en el contexto actual se presentan como desadaptativos, y que deben mantener hasta que desarrollen unos nuevos ajustados a su contexto de vida actual.

 Para implementar el modelo de Traumaterapia en Acogimiento Residencial necesitábamos:
SABER qué trabajar, que aspectos del niñ@ están dañados. Esta evaluación nos permitirá establecer objetivos de trabajo en función de las áreas dañadas que presente el/la niñ@. Utilizaremos la Pauta de Evaluación Comprensiva (herramienta diseñada por Maryorie Dantagnan) y a partir de ella se elaborara un PEI (Proyecto Educativo Individualizado) que priorice la integración emocional de su historia afectiva a la intervención reeducativa o la reintegración social y laboral, que interprete su modelo de trabajo interno, a partir de su edad madurativa, frente a la cronológica, en los diferentes dominios de su desarrollo y con objetivos que favorezcan su resiliencia secundaria.
“La resiliencia secundaria se define como la capacidad de un niño/a adolescente de desarrollarse suficiente bien y sano para proyectarse en el futuro como alguien no culpable, digno y valioso; a pesar de haber tenido condiciones de vida difíciles y sufrido diferentes tipos de traumas. Esto es posible gracias a sus recursos y a un entorno social e institucional afectivo y solidario”. Jorge Barudy
RECONOCER que l@s niñ@s y adolescentes de los centros de acogimiento residencial presentan un daño en su vinculo de apego inicial, no han tenido acceso a un cuidador competente, sensible, disponible y que les ofrezca seguridad. Han carecido de cuidadores que, mediante la relación, construyan la base de su seguridad, confianza y regulación emocional que les permita representarse a sí mismos y a los demás como alguien digno de ser amado, respetado y valorado. Esto conlleva para l@s niñ@s y adolescentes el aprendizaje y la interiorización de modelos afectivos negativos que van a modelar su modo de relacionarse y construir vínculos afectivos con otras personas. L@s Educadores deben poder reconocer, trabajar y mirar con consciencia estos modelos afectivos dañinos que l@s niñ@s y adolescentes internalizan, fruto de las vivencias afectivas de sus familias, y ofrecerles, desde la relación terapéutica, nuevos vínculos afectivos que favorezcan su desarrollo socio-neuro-emocional y sean un factor de protección frente a diversas formas de maltrato.
“Lo que sucede interpersonalmente, en especial en la infancia, se incorpora en la mente, y desde allí imprime su sello en la vida emocional, en la vida de relación y en la personalidad”. Inés Di Bártolo
INTERVENIR desde la mirada consciente, esa en que los profesionales reconocen a l@s niñ@s y adolescentes como sujetos de derecho y como personas que están sufriendo, capaces de identificar los indicadores de sufrimiento en las conductas cotidianas y en los comportamientos desajustados de l@s niñ@s y adolescentes, que conocen la dimensión afectiva del trabajo e intervienen desde la relación, capaces de “escucharles con los ojos” para interpretar todo lo que proyectan, con timing, esa habilidad que permitirá sincronizar nuestra intervención con ellos. Profesionales que ponen consciencia en su propia historia afectiva y en sus circunstancias actuales y capaces de reconocer cómo esto les va a condicionar en su forma de mirar a l@s niñ@s y adolescentes, como a situarse ante sus conductas .
“Las relaciones afectivas que los equipos establecen con l@s niñ@s y los adolescentes a su cargo deben pasar de contemplarse como una cuestión de actitud personal o de mayor o menor capacidad de empatía a una obligación profesional del trabajo cotidiano”. Pepa Horno
CONVERTIR en co-terapeutas a l@s Educadores para que puedan ofrecer un apoyo especializado a l@s niñ@s y adolescentes que han sufrido situaciones de malos tratos, abandono, negligencia y/o abuso. Profesionales capaces de hacer una crianza terapéutica que permita reparar el daño de l@s niñ@s y adolescentes traumatizados y ofrecerse como figuras afectivas capaces de acompañarles en su proceso resiliente, como tutores explícitos de resiliencia. José Luis Rubio y Gema Puig en su libro “Tutores de resiliencia” dicen que el tutor de resiliencia explicito seria “C3PO, (Confianza + Compromiso + Creatividad) + Paciencia + Optimismo Terapéutico), ese simpático androide que acompañaba a la princesa Leía por todo el espacio en su arriesgada misión, y que era una fuente permanente de apoyo para ello… firme pero tierno, con sentido del humor, brillante pero humilde, observador y siempre pendiente de los demás, disponible y sincero”.
CREAR un espacio terapéutico en el centro, Sala de Valientes, para desarrollar el modelo de TRAUMATERAPIA INFANTO JUVENIL SISTÉMICA organizada en sus tres bloques. Un trabajo terapéutico desde el que ofrecer a l@s niñ@s/adolescentes un contexto físico seguro, contenedor y facilitador de su regulación, con respuestas sintonizadas, reguladas y consistentes por parte de los referentes, y desde el que con técnicas y herramientas psicoterapéuticas puedan desarrollar su autorregulación. Un trabajo terapéutico que facilite su proceso de empoderamiento y les permita acceder, desde la seguridad, a su historia de vida y los contenidos traumáticos de esta, facilitando su integración y dotándolas de sentido como parte de su proceso resiliente.
FORMAR a los profesionales que participan de este proyecto. En este proceso nos han acompañado Jorge Barudy, Maryorie Dantagnan, José Luis Gonzalo Marrodán y Rafael Benito que, demostrando una vez más su compromiso con la infancia y su apoyo incondicional a l@s profesionales de la Red Apega, acudieron a nuestra llamada de ayuda y han formado a l@s profesionales del centro. No era fácil para ellos hacer coincidir fechas libres de compromisos/trabajo, liberarse de responsabilidades, desplazarse,… pero lo consiguieron y disfrutamos de ell@s en lo profesional y en lo personal.
Actualmente Pepa Horno nos acompaña con un proyecto de asesoramiento desde el que imparte formación, acompaña en la revisión de los documentos del proyecto educativo y proporciona pautas de auto cuidado afectivo al equipo.
Desde el año pasado algunos profesionales del equipo reciben formación en Crianza Terapéutica que imparten Elena Borrajo, Laura Fariña y María Vergara y está organizado por la Asociación Educativa Biraka.
 A tod@s ell@s gracias por “acompañarnos” en este proyecto.
Para finalizar quiero compartir la canción que para mi representa este proyecto, CUÍDAME y que pone el titulo a este post.